Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.
Al atardecer
...al atardecer solíamos quedarnos en el más puro de los silencios, contemplando las últimas embarcaciones que zarpaban a destinos desconocidos y que dejaban a la deriva almas sin consuelo.
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