Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Desde que te amo

Desde que te amo 
ya no siento frío. 
Los inviernos pasan callados 
y ya no me arrugan las manos. 

Desde que te amo 
duermo la noche sin medias 
y en mi piel reposa tu verano. 

Desde que te amo 
junio ya no es junio 
y se parece a noviembre 
y a una taza de café a tu lado; 
y esta vida es más vida 
cuando cierro los ojos 
y vuelo en tus brazos.

Para entender

Puedo entender cosas muy complejas. Incluso fórmulas matemáticas y varias teorías físicas. Pero algo que no entiendo es la alquimia de tu boca. Y quizás no es algo que deba comprender, porque hay reacciones químicas que aunque no se entiendan, se sienten en la piel. Lo mío es experimentar. Combinar los ingredientes perfectos. Tu espalda y mis manos. Tu entrepierna, mis mejillas y tus sonidos. El valle de mi clavícula derecha, la noche y tus sueños. Puedo entender cosas muy complejas, pero prefiero maravillarme ante tu piel erizada, y saber que finalmente entiendo algo de química.

Queriendo de lejos

Queriendo de lejos, mordiendo un limón. Jugando con hielo, bebiendo el pudor. Sonriendo, porque todavía es gratis mientras cierran los bares y abren las calles. Y la miro y nos entendemos y aunque no fuma me pide fuego. Y el humo se mezcla con el humor y la noche se emborracha de ganas de vernos vivos. Y no me pregunte por qué me faltan las palabras. Y tampoco me pregunte si es viernes, agosto o llegó septiembre, si los dos sabemos que nada importa mds que el hoy. Su almohada y la mia de blancas no tienen nada, y si posa la cabeza es posible que le cuenten cosas que quizás no crea. Pero así son las plumas, chismosas y desordenadas, aplastadas y celosas. Así que le propongo una historia donde la noche no termina y la mañana nunca llega, y no nos alcanzan las sábanas y nos encuentra el azúcar y el aroma del café. 

Muero de ti

-¿Y por qué escribes así? ¿Te pasó algo cuando eras chiquito? 

-Sí. Me caí de una muñeca que se parecía a ti. No me rompí la cabeza, ni me partí el corazón. Y cuando descubrí que de eso no se muere, decidí escribir y entregarme sin miedo a cualquier par de ojos que me miren así, como tú. 

-Pues quizás el asesino es alguien que mata con la mirada, que se mira en mis ojos y enamora con palabras. Pero si me dices que de amor no se muere, yo te miro y muero de ti. 

En estos tiempos de cartón

En estos tiempos de cartón, donde el amor se paga con plástico y los besos no se reciclan, nadie quiere querer por miedo a perder. Como si en el amor uno pudiera algo menos que zambullirse de cabeza después de haberla perdido. Amar siempre vale su tiempo, aunque el tiempo del amor pueda acabarse. Uno sufre por eso que amó, sin entender que el vacío que siente también es amor. Nadie llora porque el amor se terminó, sino porque todavía no. 

El escribía poemas

El escribía poemas en su espalda. Y no le importaba navegar sus valles o naufragar por sus lunares. Y ella a cambio se bañaba en sus palabras, que en cada letra le acariciaban el alma. Y aunque no veía lo que el escribía, lo sentía tan cerca como el papel en su piel, como el tacto de sus manos, como el trazo de su pluma agitando su piel desnuda.

Escríbeme como quieras

Escríbeme como me quieras -le dijo ella queriendo ser poesía. El se perdió en una pausa, buscando encontrar los adjetivos precisos para describirla. se dio cuenta de que la palabras estaban de más, cuando ellos se habían enamorado de sus silencios, de esos espacios vacíos que ningun otro amante habia podido llenar. Lo que durara no importaba, pues los dos se sabían imperfectos; solo estar, sentir y juntos hacer de cualquier lugar el amor.

Hay pocas cosas en la vida

Hay pocas veces en la vida, en que se cruzan dos almas. Es que si te pones a pensar, amor mío, la gente se encuentra, se desencuentra, se hacen el amor, y hasta de vez en cuando se quieren; eso pasa todos los dias. Pero ¿cuántas veces tu alma se cruza con otra? Y no estamos hablando de otra cualquiera, sino de esa que reconoce tu alma, esa que perdura, que la alimenta. Que se encuentra con tu alma en un sueño y se abrazan y se dicen cosas, y hasta se hablan de otras vidas. Vidas en las que vivieron viviendo, juntas. Bajo la misma piel. Bajo el mismo cielo. Respirando el aire del mismo amor.

Me gustan las personas

Me gustan las personas que aún en la oscuridad, se nutren de luz e irradian su brillo al mundo. Esos descarados que sonríen gratis, sin razón y porque sí. Los que celebran la lluvia sin miedo
a mojarse y aprecian el frío por sentir el calor de un abrazo. Me gustan las personas simples porque tienen la sabiduria de aquel que no carga el peso innecesario de las cosas, y alimenta su alma de todo lo vivido. Me gustan aquellos pocos que no son lo que poseen, sino lo que dan. Me gustan los locos que tienen el coraje de vivir la vida, como si nunca los fuera a alcanzar la muerte.

Y que tal...

Y que tal si soy tuyo sin anillo ni título. Y que tal si soy tuyo porque quiero y porque te quiero.
Y que tal si la vida nos encuentra más juntos que casados, más enamorados que morados, más unidos que asociados. 
Y que tal si nos queremos sin porqués, sin excusas y sin miedos. Y que tal si nos hacemos verdad, realidad y luna.

Desde que te amo

Desde que te amo
ya no siento frío.
Los inviernos pasan callados
y ya no se me arrugan las manos.
Desde que te amo
duermo la noche sin medias
y en mi piel reposa tu verano.
Desde que te amo
junio ya no es junio
y se parece a noviembre
y a una taza de café a tu lado;
y esta vida es más vida
cuando cierro los ojos
y vuelo en tus brazos.

Amor, tu alma no es un accidente

Amor, tu alma no es un accidente, es la confluencia de miles de pequeños milagros que tuvieron que suceder para que nazcas y los anides en tus ojos. Durante mucho tiempo, quizás muchas vidas, tuvieron que crearse mares para habitar en tu cuerpo, tuvieron que nacer arboledas enteras de naranjos, y esperarte de pie hasta hacerse azahar en tu presencia. Y los gorriones, que tanto te gustan, hace mil primaveras y mil cielos que practican su canto, solo para algún día ser en tus oídos. Y quien soy yo, ante toda tu maravilla, sino el testigo que describe tu milagro. Amor, tu alma es un incendio de luces, y has venido al mundo para hacerlo un poquito más bueno, un poquito menos duro, y mucho más hermoso. Así que no importa lo que pase, nadie, nadie, pero nadie, puede robarte el alma; porque la naturaleza dejaría de creer en milagros, si tú no existieras en ella.

Dicen que ya nadie se enamora

Dicen que ya nadie se enamora. Que el último romántico ha muerto y que las flores ya no saben de floreros. Dicen que los besos a ojos cerrados pasaron de moda, que las cartas a puño son muy lentas, que agarrarse de la mano es cosa de viejos. Dicen que abrirle la puerta a una dama, para qué, si hay igualdad de derechos. Dicen que hay que pretender que uno no siente; que si te llaman bien, y si no, también, y si te he amado no lo recuerdo; ¿cómo te llamabas?, que no me acuerdo. Dicen que para todo hay que hacer una cita, consultar el calendario, la fecha, el horario, dos cafés sin azúcar y pagamos a medias. Dicen que no hay diferencia entre el amor y el sexo, y que eso de querer con el alma es puro cuento. Dicen que no aman porque les da miedo el amor, y aunque tengan razón, nunca voy a estar de acuerdo. Porque digan lo que digan, aquí estoy yo, escribiéndole al amor. Queriendo, besando, sufriendo, muriendo y resucitando; solo para amar de nuevo.

Siempre pensé...

Siempre pensé que lo único que le puede a uno cambiar la cara es el tiempo. Porque no hablo del tipo de cambio pasajero, ni del tipo de cara que se ajusta a los sentimientos del momento, O que finge sonrisas o esconde silencios. Hablo del tipo de transformación que agarra los cuarenta y tres músculos de la cara y los desarma con una mirada, los desparrama con besos a ojos cerrados y los descifra como si fueran las partes de un rompecabezas que solo se soluciona con tu sonrisa. Nunca pensé que convivir con tu cara cambiaría tanto la mía, hasta que me miré en tus ojos y ya no me reconocí sin ti. Tú, que con tu felicidad rebobinabas las agujas del tiempo que marchitaba todo, menos a nosotros. 

Y ahora que lo pienso bien, quizás tu cara ya tampoco era la misma desde que me quería y yo también la quería. Creo que ya nunca seríamos nosotros sin el otro, seríamos otros, los mismos de siempre pero distintos, quizás más grises o azules o color rocío. Y si alguien que no hubiésemos visto en mucho tiempo nos encontrara por la calle y nos diera un abrazo y nos mirara a los ojos diciéndonos que estábamos igual, que no habíamos cambiado ni un poquito, que el tiempo para nosotros no había pasado, quizás ahí’ mismo, justo antes de irrumpir en llanto, pensaríamos el uno en el otro sin el otro, pensaríamos en la cara que nos había cambiado la cara, que ya ninguno de los dos tendría. 

Despues de un tiempo

Después de un tiempo, uno aprende que mirar no es ver, y que ver no es entender, y que algunas cosas no hay que verlas para entenderlas.

Noche

"La noche es de los amantes, los solitarios, los que sueñan despiertos, los que se emborrachan de la vida. La noche es del amor; y el amor es de los que lo hacen, de los que lo sienten, de los que lo viven, pero por sobre todo, de los que mueren por el".

Si te animas

Si te animas, nos matamos, nos desgarramos las intenciones, nos ahogamos el aliento.
Si te animas, nos mordemos las ganas y nos desvelamos las manos.
Si te animas, nos hacemos, nos deshacemos y nos rompemos.

Noche y día

Ella era de la noche, y cada vez que me quedaba dormido, me confesaba todo lo que el sol no le dejaba decirme a los ojos. Y entre penumbras, le daba permiso a su boca para susurrar su amor de luna, dejando que sus manos recorrieran mis sombras, como si mi piel dormida no fuese testigo de sus caricias. Yo, en cambio, era del día. Y cuando despertaba todavía la sentía, como si entre sueños me hubiese confesado que me quería. Entonces la contemplaba dormida, esperando a que despertara y su mirada me confirmara que el sueño era cierto, que los besos que mi piel me contaba no eran solo sombras de un recuerdo. 

Me gustan

Me gustan las personas que aun en la oscuridad, se nutren de luz e irradian su brillo al mundo. Esos descarados que sonríen gratis, sin razón y porque si. Los que celebran la lluvia sin miedo a mojarse y aprecian el frío por sentir el calor de un abrazo. Me gustan las personas simples porque tienen la sabiduría de aquel que no carga el peso innecesario de las cosas, y alimenta su alma de todo lo vivido. Me gustan aquellos pocos que no son lo que poseen, sino lo que dan. Me gustan los locos que tienen el coraje de vivir la vida, como si nunca los fuera a alcanzar la muerte.

No quiero

No quiero ser solo tu novio, o tu esposo, 
o tu amigo. Yo quiero ser tu amante, 
el mejor que hayas tenido.


Así que no me trates de cambiar, 
o convertir o conformar; 
a la mierda con los títulos, 
yo estoy hecho para amar.


Y si un día me miras como si fuera cariño, 
no te equivoques, para eso son los otros, 
los que solo llevan anillo.


Yo quiero ser tu amante; para atarte 
y morderte, para quedarme y amarte.