Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Como se quiere a un gato

Amar a las personas
como se quiere a un gato:
con su caracter y su independencia,
sin intentar domarlo,
sin intentar cambiarlo,
dejando que se acerque cuando quiera, siendo feliz
con su felicidad.

No es nada pero duele

La soledad no existe. 
Dicen que es sólo un tema 
que pone el tono triste 
en algunos poemas.

Me he plantado mi abrigo 
mejor, frente al espejo, 
y he salido a la tarde 
con un corazón nuevo.

¡Tanta gente...! Imposible 
que alguien pueda dudarlo. 
La soledad no existe 
nada más que en los tangos.

En la mesa vecina 
del café, una enfermera 
le cuenta a sus amigos 
detalles de una juerga.

Pasan dos quinceañeras 
y en sus ojos hay algo 
de gatitas en celo 
con la fiebre del sábado.

La soledad... ¡Mentira! 
La niegan las parejas 
que en los bancos del parque
se muerden y se estrechan.

La soledad no existe. 
Ya ves, sólo es un tema 
que pone el tono triste 
en algunos poemas.

Me recosté en tu cuerpo

Me recosté en tu cuerpo, mientras tú preparabas
la comida. El contacto de tu piel bronceada

me despertó los tigres, dormidos un momento,
y sentí que sus uñas me arañaban por dentro.

Aunque era mediodía, nos fuimos a la cama.
Luego la casa olía a lentejas pegadas.