Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Esa noche

esa noche 
me agarraste la mano 
y dijiste: 
“para voIar 
nosotros solo necesitamos una cama”.

yo te miré, 
tenías Ios ojos de quien sueña 
y no piensa en mañana 
y no piensa en nada

tenías la piel 
de todos mis deseos cumplidos.

y aunque ahora tus alas 
te lleven lejos, 
te agradezco por ensenarme 
que yo también tengo unas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario