La soledad no carcome, quien si lo hace es el miedo, ese miedo de no querer experimentar lo inimaginable, de sentirse tan lleno y a la vez tan vacío, porque mucha gente se llena de falsas sonrisas, de compañías tan fugaces y no se dan tiempo para explorarse y encontrar a veces, metas que se perdieron por dejarse consumir para complacer los caprichos ajenos.
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