Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Imagen de tu huella

I

Astros momificados y bravíos
sobre cielos de abismos y barrancas
como densas coronas de carlancas
y de erizados pensamientos míos.


Bajo la luz mortal de los estíos,
zancas y uñas se os ponen oriblancas,
y os azuzáis las uñas y las zancas
¡en qué airados y eternos desafíos!


¡Qué dolor vuestro tacto y vuestra vista!
intimidáis los ánimos más fuertes,
anatómicas penas vegetales


Todo es peligro de agresiva arista,
sugerencia de huesos y de muertes,
inminencia de hogueras y de males.


II

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..


No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.


No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.


Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.


III

Ya se desembaraza y se desmembra
el angélico lirio de la cumbre,
y al desembarazarse da un relumbre
que de un puro relámpago me siembra.


Es el tiempo del macho y de la hembra, 
y una necesidad, no una costumbre, 
besar, amar en medio de esta lumbre 
que el destino decide de la siembra.


Toda la creación busca pareja: 
se persiguen los picos y los huesos, 
hacen la vida par todas las cosas.


En una soledad impar que aqueja, 
yo entre esquilas sonantes como besos 
y corderas atentas como esposas.

IV

Pirotécnicos pórticos de azahares, 
que glorificarán los ruy-señores 
pronto con sus noctámbulos ardores, 
conciertan los amargos limonares.


Entusiasman los aires de cantares 
fervorosos y alados contramores, 
y el giratorio mundo va a mayores 
por arboledas, campos y lugares.


La sangre está llegando a su apogeo 
en torno a las criaturas, como palma 
de ansia y de garganta inagotable. 


¡Oh, primavera verde de deseo, 
qué martirio tu vista dulce y alma 
para quien anda solo y miserable!

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