Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Lo que quiero...

No quiero que seas mía. Quiero que, siendo libre, decidas quedarte conmigo. Porque el amor no es posesión, sino libertad. Libertad de ser, de sentir. De confiar y sentir que en ti confían. De saber que, al llegar a casa, vas a tener un abrazo fiel y sincero esperandote.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario