Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

No sé cuándo...

No sé cuando te empecé a querer, pudo haber sido cuando nuestro saludo se convirtió en horas de charla, o tal vez cuando aquel día por más que trataba, mis ojos no podían dejar de mirarte, pudo ser cuando luego de estar unas horas juntos sentí que no podía separme de ti, o quizá cuando había pasado un tiempo sin verte, desperté y mi corazón no latía con la misma fuerza y alegría como cuando estoy contigo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario