Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Y ahora...

Y ahora que el silencio ya no me cubre, puedo ver con claridad de todo lo que me he perdido, que tu sonrisa siempre ha estado presente y que no te marchitaste tan solo para verme sonreir, te convertiste en verano aún cuando en ti reinaba un eterno invierno. Y todo eso lo hiciste por mí. Pero el mundo sigue sin entender la magia del amor.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario