-¿Sabes que yo nunca suspiro?
Le dijo ella justo después de suspirar, evadiendo sus ojos como si eso hiciera la confesión menos real. El esperó un segundo, inhalando la verdad de esas palabras, y sin querer también suspiró.
-Uno suspira cuando lo que siente ya no le cabe en el pecho; y tú eres eso, que vive en mi pecho y necesito como al aire.
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