Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Todo eso soy

Duelen las heridas, sí, 
pero duele mis no ser capaz 
de curártelas solo. 
No quiero que la poesía sea mi escudo sino mi arma.
Viajo en este tren sin rumbo fijo porque nunca he vivido de otra forma que no sea preguntándome 
qué coño vendrá mañana. 
A veces lloro en silencio 
como la ciudad que se apaga 
sin que nadie se dé cuenta. 
Hay lágrimas que están ahí, vivas, esperando un abrazo. 
Pero nadie.


Suspiro cada vez que echo de menos a los míos. 
Qué lejos están. 
Son ya tantos años... 
Nadie me entiende cuando hablo sobre la casa: 
Ias montañas, los bosques y los lagos. Todo eso soy. 
Duelen las heridas, sí, 
pero duele mis no ser capaz 
de curártelas solo. 
No quiero que la poesía sea mi escudo sino mi arma.
Viajo en este tren sin rumbo fijo porque nunca he vivido de otra forma que no sea preguntándome 
qué coño vendrá mañana. 
A veces lloro en silencio 
como la ciudad que se apaga 
sin que nadie se dé cuenta. 
Hay lágrimas que están ahí, vivas, esperando un abrazo. 
Pero nadie.


Suspiro cada vez que echo de menos a los míos. 
Qué lejos están. 
Son ya tantos años... 
Nadie me entiende cuando hablo sobre la casa: 
Ias montañas, los bosques y los lagos. 
Todo eso soy.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario