Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Todos tenemos esos días

Todos tenemos esos días 
en los que nos sentimos un poquito vulnerables, en los 
que no queremos saber de 
nadie.


Sí, todos tenemos esos días en 
los que de sorpresa nos visitan algunos recuerdos, pero en vez 
de cerrarles la puerta decidimos tomar café con ellos.


Esos días en los que necesitamos escuchar nuestros latidos, y darnos cuenta que a pesar del desastre aún seguimos vivos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario