Donde quiera que estés, donde quiera que yo me encuentre, tú sabes bien que nos pertenecemos. Porque un día nos abandonamos a la caricia del resto del mundo, y quedamos empapados de amor hasta el último suspiro de nuestra boca, hasta el último deseo de nuestros cuerpos, hasta el último temor de ser el uno para el otro.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario