Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Carta a la vida

Pudiera ser que
no tengo remedio,
que a veces
me importa un carajo la vida,
que se me ha muerto
el corazón más de
una vez,
pero te juro que
renací tantas veces,
que el mismo fénix
comenzó a dudar
de su leyenda.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario