La amé,
de cabeza a pies,
de mar a cielo,
de luna a sol.
Ya no la espero,
me quedo con la soledad,
mirando la unión,
del océano y el cielo.
Despedí su ausencia,
con el horizonte en pleno,
tintes naranjas y azules,
me adornan la retina.
Pasión sin colorantes.
Ya no la pienso como antes,
ya no me siento en la barra de bares,
a pensar en los lugares,
donde la amé.
Me dejó,
y ya no la siento bajo la piel,
ni cuento los pétalos del clavel,
esperando a verle.
Se fue,
y va no sabe cruda la vida,
fluye, calma y tibia,
como el café,
en un día de lluvia.
de cabeza a pies,
de mar a cielo,
de luna a sol.
Ya no la espero,
me quedo con la soledad,
mirando la unión,
del océano y el cielo.
Despedí su ausencia,
con el horizonte en pleno,
tintes naranjas y azules,
me adornan la retina.
Pasión sin colorantes.
Ya no la pienso como antes,
ya no me siento en la barra de bares,
a pensar en los lugares,
donde la amé.
Me dejó,
y ya no la siento bajo la piel,
ni cuento los pétalos del clavel,
esperando a verle.
Se fue,
y va no sabe cruda la vida,
fluye, calma y tibia,
como el café,
en un día de lluvia.
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