No creo en las casualidades.
Soy un incrédulo cuando de
coincidencias se trata.
No llegaste a mi vida por coincidencia,
y si hoy estamos tan felices es por que
el destino sabe que si no hubieses llegado
a mi vida el presente perdería su sentido,
la poesia perdería su magia, y yo amor,
sin duda estuviese perdido en unos
brazos que a lo mejor no me darían ni
un cuarto de felicidad de la que tú
me das, de la que yo te doy,
de la que le damos al destino por hacemos coincidir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario