Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.
Recuerdo
Aún recuerdo el día que llegaste a mi vida, tú sin avisar, y yo sin sospecharlo; desde entonces me gusta pensar que también existen los accidentes bonitos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario