Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.
Dulce perversión
Era hermosa para mirar, te tomaba el alma, Pero no todos podían verla, podían mirarla, pues como el veneno, perderse en ella era letal... Solo él podía decirle mía...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario