Amada Caperucita.
Disculpa que me adelante a tu respuesta y vuelva a decirte amada, pero te extraño tanto, que acorto cada día con la idea de volverte a ver. Sé que tu abuelita no me cree y que prefiere un príncipe azul para ti. Te juro que mis colmillos están limpios de carne, no he mordido a nadie y mis garras solo las uso para escribirte. Si muero en el intento y una bala me alcanza, recuérdame como tuyo porque jamas dejé de pensarte.
Siempre tuyo,
El Lobo Feroz.
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