Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

¡AMÉMONOS!

Si nadie sabe ni por qué reímos
ni por qué lloramos.
Si nadie sabe ni por qué vivimos
ni por qué nos vamos;
si en un mar de tinieblas nos movemos,
si todo es noche en derredor y arcano,
¡A lo menos amemos!
¡Quizás no sea en vano!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario