Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

MI VIDA CONTIGO

Soñé contigo cuando no dormías, soñamos juntos cuando la distancia se volvió en el hastío. 

Así se conocen los sueños, 

solo cuando nuestros cuerpos sean pura imagen de la mente. 

Así empiezan a hablar los ojos. 

Así me llamas sin Ilamarme, así te encuentro sin buscarte. 

Sincronicidad, simplemente. 

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