Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

ESTABA ACORDÁNDOME

Estaba acordándome de todo lo que habíamos hablado. Me reí con nuestras ocurrencias y otras veces me entristecí. No sé cómo es que me siento ahora, lo que todo lo bonito que pueda sentir tiene que ver contigo. Tengo unas ganas inmensas de abrazarte, de llevarte a pasear por un parque adornado con violetas y orquídeas, que son las flores que te gustan. Siento la necesidad de ver tu sonrisa de cerca, quiero poder recitarte poemas a solas, ver un atardecer juntos, quedarnos una noche a mirar películas o tomar café mientras platicamos sobre cualquier cosa que a nadie más que a nosotros le importa. Quiero hacer contigo todo lo que nadie fue capaz de hacer conmigo. Cómo explicarlo... Cuando pienso en ti no sé decidir si estar triste o alegre, porque tú siempre apareces en cualquier nostalgia pero nunca detrás de alguna de las excusas que me invento para no estar triste. Eres como uno de esos sueños abstractos: sé que eres real, pero no eres mi realidad, y eso duele. Conozco de ti cosas que tú no notas: ese tipo de cosas que me hacen ver en ti todo lo que soy incapaz de ver en otra chica.

Ojalá te des cuenta de que cuando sonríes haces que todo parezca fácil de arreglar, que en tus ojos parecen esconderse todos los lugares en los que me encantaría irme a tomar unas vacaciones у mudarme allí el resto de mi vida. Que sepas que te extraño y que, en ocasiones, evito decírtelo por no parecer repetitivo o aburrirte, no porque no quiera, porque yo nunca he aprendido a poner puntos finales a lo que siento, y que en las noches es cuando tengo más ganas de darte un abrazo, uno en donde quepan todos esos poemas que te he escrito y que aún no lees. No dejes de sonreír, porque a veces me basta con saber que al menos uno de los dos puede hacerlo al final del día.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario