Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

SED DE TI

Este insaciable apetito
que en mí provocas,
es como el rio que se agita
cuando su sed de mar lo alborota.

Yo, la vertiente que se estremece
por llegar a tus aguas.
Tú, amor, mi mar en calma.
Yo, la turbia fuente;
Tú, el agua sal que limpia mi alma.

¿Cómo no tener sed de tus aguas?
Si eres misterio, pasión y sosiego;
Si este latir, anhela verter
mi piel en tu cuerpo
y, yo, como el río al mar, te deseo.
¡Cuánto te deseo!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario