Ya no te quiero como antes, es cierto; te quiero como ahora, como mirando hacia delante. Te quiero de esta forma, de improvisar los caminos, de librarme de pretextos, de ralentizar los momentos. Ya no te quiero como antes, esa manera era horrible. Yo te quiero como se desea el abrigo en los inviernos y un buen duchazo en pleno verano. Yo te quiero como perdonándome los errores, como pidiendo reconciliaci6n con la esperanza. Antes no hubiese pensado todo esto, porque antes yo era otro. Y tu me has cambiado, has hecho que desee ser un mejor hombre, y eso de por si ya es todo un logro. Ni siquiera me reconozco en el espejo. «¿Ese tipo tan alegre soy yo?», pienso antes de acordarme de que ahora formas parte de mi sonrisa, y entonces me siento bien conmigo mismo. Cuando te escucho reír no deseo más que aquella música suene todo el día, para tenerte dando vueltas en mi cabeza, como encadenándome al vicio de ser el único que te vea tan feliz que ni siquiera recuerde por qué estuve triste tanto tiempo. Y por si no lo sabes: abrazarte es otra forma de sentir que he ganado las partidas de todos los juegos de azar del mundo, y si te tomo de la mano en plena calle puedo oler la envidia de quienes en un principio nunca creyeron en nosotros. Me parece justo, sin duda, que te hayas convertido en mi salvavidas.
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