Para mí
dormir en una cama
que no es la mía debe
merecer la
pena.
Debe haber más sueños
que orgasmos,
más ganas de escuchar
que de ser el centro de atención.
Compartir cama es algo más
que dos cuerpos
entre sexo y sábanas,
es dejar la coraza encima
de la mesita de noche
y despertar
abrazado a su espalda.
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