Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

CAVIDAD

Vacío mi mente de ti
y sólo te me ocurres tú,
nostalgia de infinito,
aspiración hacia el abismo,
tan distante, tan tú,
en el sentido más bello,
tan simple.

Ahora se me ocurren tus ojos,
inundan los míos
con ríos que no siguen cauce
sino que lo inventan
hasta que llegan a ti
y te crean.

Ángeles y demonios tallan
tus párpados morenos,
infierno invisible,
sensible paraíso,
tiempo inmóvil.

Tus dedos, agujas de hielo,
se tejen a sí mismos
con el pasar de estos versos,
con el hablar de los abismos
que mi corazón resguarda,
cárcel atiborrada, sin presos,
¿qué encierra este pecho?
¿quién me mira desde la ventana
de esa lejana mansarda?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario