La distancia ha hecho lo suyo y nosotros no hemos luchado lo suficiente. Lo que queda ahora son las huellas de nosotros cuando éramos valientes. ¿Recuerdas esa sensación de ser pronósticos del amor? Siempre llegábamos antes de que fuera la hora. Recorríamos las calles como quien tiene la seguridad de que alguien le esta esperando a donde se dirige. Y claro, éramos nosotros y nuestras ganas de llenarnos de tanta felicidad, que en nuestras vidas no hubiera espacio para el invierno. Era una vida de película, de momentos que hoy permanecen fotografiados en la memoria. No voy a mentirte, contigo fui feliz. Feliz que se dice, haber logrado olvidar la tristeza en tus brazos. ¿Qué ha sido de tu vida? De la mía te diré que no me permito soñar como antes. No estoy triste, ni dolido, sólo me resigno a entender que ahora estamos únicamente dentro de aquellas promesas que rompimos.
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