Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

LE HE HABLADO A MÁS DE UNA PERSONA DE TI

Le he hablado a más de una persona de ti y de como haces que me tiemble la boca cada vez que pronuncio tu nombre y pareciera que estoy hablando en uno de esos idiomas tan extraños como bonitos. De como, sin darte cuenta, reviertes el curso de algunas cosas y creas un caos en el que valdría la pena perderse. Un caos bonito, de esos que sólo tu puedes ofrecer, con esos desordenes sentimentales que atrapan y enamoran. No te lo he dicho, pero si vieras la expresión en sus rostros te darías cuenta del paraíso que he encontrado al dar contigo y de lo curioso que resulta el que no hayas sabido que tenías uno tras haber vivido toda tu vida en el mismo sitio.

Ellos también quieren conocerte, porque saben que ya no quedan muchas personas hechas de todo eso que deseamos en silencio. Mira, yo me siento bastante afortunado. Estás rota, pero, ¿te cuento un secreto? La luz no puede ingresar al interior si no hay grietas. Imagino lo maravilloso que sería quererte de todas las formas posibles, y quedarnos en cada una de ellas. 

Si te ven feliz, a la gente se le da por sonreír también, porque por allí donde pasas muchos juran que la vida vuelve a tener sentido. Y yo quiero eso: hacer nuestra casa debajo de las sombras de los árboles cualquier día de invierno, porque sabes que yo amo esa estación tanto como amo el poder darte un beso mientras lees en silencio. Si te abrazo es como mantenerme a flote en una vida que me ahoga. Les he contado todo eso y todavía les sorprende. Te juro que me siento como un niño cuando estoy contigo, uno dispuesto a creer en lo que sea si me miras a los ojos y dices que me quieres. Y si tengo tu sonrisa a dos centímetros de la mía, puedo suspirar y, en mi interior, muy bajito, podria decidir que el mundo ya comience a envidiarme. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario