Ella y su ventana…
Siempre abierta a la luz, dejándose atravesar con tal de seguir iluminando.
Ningún golpe de viento logró cerrarla del todo, ni romper su todo.
Prefirió saltar al vacío a seguir sintiéndose vacía, y cambió su espacio exterior por un universo interior desde el que no volver a ver las estrellas.
Su sombra sigue cosida a su luz, pero la niña perdida que lleva dentro, sabe que el dolor es un país al que nunca jamas querrá volver.
Ni ríe por no llorar, ni bebe para olvidar, pero fuma para no tener más señales que humo.
"A veces siente que se da la espalda
pero procura no echárselo en cara" y yo,
yo soy feliz guardándole las espaldas, intentando que sus malos tiempos siempre acaben con buenas caras, mientras el blanco de su silueta sigue poniéndole color a mi libreta.
Ella y su ventana…
Puro aire puro,
de todo menos corriente.
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