Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

NO ME PIDAS UNA FLOR

No me pidas una flor,
que en el jardín y el vergel
eres tú la flor mejor.

A mí -tu firme cantor-
pídeme laude y rondel;
no me pidas una flor.

Por tu aroma y tu color;
venciendo a rosa y clavel,
eres tú la flor mejor.

Diosa, pídeme el loor;
reina, pídeme el dosel,
no me pidas una flor.

Para dar sabor y olor
a los panales de miel,
eres tú la flor mejor.

Pídeme siempre el amor
y la constancia más fiel;
no me pidas una flor:
eres tú la flor mejor.

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