Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

UN HOMBRE MADURO

Un hombre maduro te da alas, no te las corta. Te da la mano cuando estás en el suelo, el hombro para que llores cuando ya no aguantes más, sus brazos cuando no te sientes segura, y su calor cuando sientas frío.

Un hombre maduro amará las estrías, las arrugas, la edad, la estatura, los defectos, los antojos, las celulitis, los días del mes, la libertad, sus ocurrencias, sus metas, ambiciones, y dada detalle que hace "perfecta" a una mujer.

Nunca querrá cambiar nada de ella, simplemente le ayudará a crecer, ayudará a que tenga sed de ser mejor que ayer. Porque un hombre maduro no cambia, un hombre maduro ayuda a crecer y evolucionar.

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