Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

El CORRESPONSAL (FRAGMENTO)

Un gran poeta dijo: «Bienaventurado el que fue joven en su juventud». No pongo en duda el acierto de estas palabras; es más: creo que no me equivoco si a ellas añado mentalmente y reproduzco oralmente un llamamiento a los jóvenes culpables de la presente ceremonia. Sed jóvenes no sólo ahora, cuando lo sois por imperativo físico y natural, sino también en vuestra vejez, pues bienaventurado el que fue joven en su juventud, pero cien veces más bienaventurado el que conserva su juventud hasta la tumba.

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