Y entonces entendí lo mucho que
te amaba, porque no tuve miedo
de amar tus imperfecciones;
porque siempre tuve la valentía
de quedarme en tus días grises;
porque sin importar nuestras
tormentas, yo siempre elegí
quererte y quedarme. Y por eso
supe que te amaba, porque nunca
antes tuve ganas de arriesgarlo todo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario