Creo en la ilusión de dos sonrisas
que se buscan sin parar,
a centímetros,
con el miedo de las primeras veces,
con las ganas en una mirada
que acaricia y eriza la piel sin tocarla.
Dos pechos que se rajan las entrañas
y sacan afuera el corazón,
para sincronizar el ritmo de los latidos.
El silencio roto por dos bocas
que se prueban saciando la sed
de los caminos que recorrieron solos
en busca de un motivo para dejar
de tener prisa.
La piel con la piel
es la vida en un orgasmo.
El amor, es el abrazo
y el suspiro
después del sexo.
Nos tiemblan las piernas
y los miedos salen huyendo.
En aquella cama no cabe nada más,
dos mentes que se descubren,
dos heridos que se han besado las cicatrices
hasta quedar dormidos.
Dos cuerpos abatidos, en silencio,
más llenos de vida que nunca.
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