Una y mil veces repetiría aquel beso, una y mil veces para que no se me borre. Te buscaría sólo por sentirte, por poseerte como aquella y como ninguna noche. Una y mil veces repetiría aquel momento, si la vida, en vez de seguir, tuviese un botón de retroceso. He fotografiado tus labios abriendo un claro en el cielo; a mis amigos no les hablo de ti por si luego quieren conocerte. Para el mundo estoy solo, pero para ti yo tengo el mundo. He guardado silencio cuando has reído, sólo por no interrumpirte cuando le quitas el gris a las cosas. Ya ni siquiera pienso en los infelices que no pueden verte con aquel vestido de flores, pienso sólo en mi portando el privilegio de abrir con mis propias manos las entradas a tu ser tan maravilloso. He convertido tu cuerpo en mi lugar de exploración sin mapas, porque cualquier aventura es mejor si tú eres la sorpresa. Cuando sonríes, todavía me pellizco en secreto para cerciorarme de que no estoy soñando. Te he amado de tantas formas, pero sé que me faltan muchas otras. Lo bonito de quererte es que nunca es suficiente, y aquel es un pretexto excelente para no ver el final del camino si voy a tu lado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario