Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

JUNTO A MÍ

¿Te confieso algo? 

A pesar de que te solté, ya no te busqué, ya no insistí y no volví a saber de tí, nunca dejé de sentir, no te olvidé. Me costó demasiado ya no enviarte un mensaje o despertar y aceptar que ya no estaban tus buenos días en el teléfono, ya no ver más tu foto en el chat, ya no dar esos paseos por los callejones de la ciudad. No volví a saborear tus besos o tomarte de la mano, no volví a sentir lo suave de tu piel o acariciar tu despeinado pelo. 

Se terminé y me fui. Pero te seguí llevando, en cada rincón, en cada pensamiento, en cada fantasía, en mis triunfos y derrotas, hasta en mis nuevas aventuras. En realidad no te fuiste del todo, porque seguiste presente, ahí, en un rinconcito del corazón, justo donde duele al pronunciar tu nombre, aquí, junto a mí.

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