Ojalá fueras capaz de no morir nunca.
Ojalá vinieras cada vez que te pienso.
Si el cielo se oscurece,
a mí me entran ganas de escuchar una canción triste.
Paso varios días extrañando tu voz y tu silencio,
tus manos y tu cuello,
tu boca y aquel desierto
de besos a destiempo.
Ojalá en mis manos estuviera el poder
de cambiar las cosas,
podría mover algunos cuadros,
agrandar espacios, eternizar momentos.
Ojalá, al verte,
mis ojos pudieran tomar fotografías de tu sonrisa,
o a ti en cuerpo completo,
volvería a casa y las miraría hasta dormirme,
mientras de fondo la música de tu risa
soñaba cuando era niño.
me cuenta las historias con las que
Te juro que si me miraras a los ojos lo comprenderías.
El cielo nunca me pareció tan grande
hasta que supe de tu existencia.
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