Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Y TE QUIERO DECIR TANTAS COSAS

Y te quiero decir tantas cosas, tantos sentimientos que me trastornan desde hace siglos. No sé, pues cada que te miro pasar por ahí, con esos cabellos castaños y esos ojos fulgurantes, siento que podría enamorarme de ti el resto de mi vida. Y tu cuerpo me fascina, pues, sin importar lo que tú creas, para mí eres la más sublime obra de arte. 

No necesito ninguna razón en específico para extrañarte, pues la mezcolanza de sensaciones surge tan espontáneamente que hasta me atemoriza sentir que el aire que respiro es tóxico sin tu divina compañía. ¿Qué tienes tú? Probablemente es cierto que no eres especial en el mundo, entre todas las personas de esta absurda existencia. 

Pero ¿sabes algo? Eres especial para mí, para mis ojos y para mi alma. Y eso, creo, es más valioso que cualquier otra cosa. Porque, para mi boca, solo la tuya tiene ese peculiar sabor que me hace olvidar lo siniestramente ridículo y absurdo que es vivir.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario