Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

EL AMOR DORMIDO

En los rincones ocultos del alma,
reposa un amor que duerme en silencio,
un sentimiento que yace en letargo,
esperando el despertar de un beso.

Es un amor dormido entre las sombras,
un suspiro apagado en el olvido,
un fuego que se extingue lentamente,
esperando el abrazo de un abrigo.

En los días grises y desolados,
susurra al viento sus anhelos perdidos,
y en las noches frías y estrelladas,
sus sueños se deslizan entre suspiros.

Es el amor dormido, escondido,
en un rincón olvidado del corazón,
esperando el momento adecuado,
para despertar y florecer con pasión.

En cada latido, se agita un anhelo,
un deseo contenido en cada verso,
y en cada mirada, se enciende el fuego,
de un amor dormido, pero eterno.

Pero el tiempo avanza, implacable,
y el amor dormido no despierta aún,
esperando el beso que lo despierte,
la caricia suave que lo saque de su letargo.

Quizás algún día, llegue el momento,
en que el amor dormido encuentre su destino,
y se transforme en un fuego ardiente,
que ilumine los días y haga latir el corazón.

Hasta entonces, seguirá durmiendo,
en los pliegues del alma, en la penumbra,
pero su llama nunca se extinguirá,
porque el amor verdadero nunca se derrumba.

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