Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

A mi mujer

No puedo escribir majestuoso proemio 
como preludio a mi canción, 
de poeta a poema, 
me atrevería a decir. 

Pues si de estos pétalos caídos 
uno te pareciera bello, 
irá el amor por el aire 
hasta detenerse en tu cabello. 

Y cuando el viento e invierno endurezcan 
toda la tierra sin amor, 
dirá un susurro algo del jardín 
y tú lo entenderás.

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