Ya no hay rabia, ni incomprensión. ni enfado...
Hoy, desde la distancia, con la mente fría y el corazón templado, puedo decir que fue un placer conocerte. Llenaste una parte de mí y me hiciste feliz.
Ya no es agrio el recuerdo de aquel desencuentro. Ahora los buenos recuerdos Io borran.
Y aunque vayamos por caminos diferentes y una gota de melancolía y tristeza se escape en algún suspiro, ahora valoro lo que hubo en todo su esplendor.
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