Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Décima

Esa seda que rebaja 
tus procederes cristianos 
obra fue de los gusanos 
que labraron tu mortaja.
También en la región baja 
la tuya han de devorar. 
¿De que te puedes jactar,
y en que tus glorias consisten 
si unos gusanos te visten 
y otros te han de desnudar?

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