Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

No precedieron palabras

No precedieron palabras. No te robé ni me quitaste un beso. Lo nuestro fueron ganas de vencer a la rutina y terminar el dia al límite de lo correcto. Fue instinto y deseo de mezclar nuestras lenguas para dejar el alma a la intemperie y confirmar que -vos y yo-, podiamos ser nosotros. Al menos, por un beso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario