Loca, ella era loca, de esas que no les importa nada; su locura era inigualable, placentera y un tanto tediosa. Ella amaba su locura. Su alma parecía forrada en hierro. Sin embargo, detrás de esa armadura, poseía los sentimientos más hermosos que jamas había encontrado; yo la conocía, y justo ahí, fue donde me enamoré.
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