Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.
Mi coartada
Mi coartada la dejaré escrita entre tus piernas, allí a pulso y lluvia aclaro que fui con alevosía quien de sorbos te dejé mojar la vergüenza del sexo, te liberé de la agonía del mal de amor y suspiré el color de tus gemidos.
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