Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Mi coartada

Mi coartada la dejaré escrita entre tus piernas, allí a pulso y lluvia aclaro que fui con alevosía quien de sorbos te dejé mojar la vergüenza del sexo, te liberé de la agonía del mal de amor y suspiré el color de tus gemidos.

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