Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

¿Qué puedo decir?

¿Qué puedo decir? Así se me da el amor, asi me sucede; sin esperarlo ya me anda tocando, sin pretenderlo me anda consumiendo y yo, siempre tarde, caigo en cuenta de haber perdido los estribos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario