Al final todo se reduce a cómo nos
enfrentamos a las cosas.
A si somos capaces de relativizar y
minimizar, o la montaña de arena es capaz de consumirnos.
Todo lo que empieza acaba y nada importa
tanto si sabes mirar con perspectiva.
Si aprendes a ver el conjunto y no quedarte
en el punto de caída.
Si entiendes los ciclos y puedes salir de
ellos fortalecido.
Eres lo que decides hacer con lo que no
puedes controlar
Si decides hundirte en el vaso de agua o
intentas nadar.
Y aunque la teoría suene sencilla y a todos
nos haya costado flotar en una tormenta,
lo más aterrador y lo más esperanzador es
que sólo depende de ti.
Nadar, seguir, levantar, aprender y mirar.
Tus ojos definen el mundo.
Decide cómo quieres verlo.
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