Querida Caperucita.
Disculpa que te escriba, pero quiero que tu final sea distinto al mío. Aunque faltan páginas en mi historia, muchas boté a la basura y esas no se reciclan. Cenicienta me contó lo que hablaron y lo que callas también. No siempre fui mala, pero dejé de usar mi corazón para cuidarlo y se enfrió tanto, que el amor no podía vivir en él. Sólo acepta ese café. Quizás el Lobo simplemente sea una página más, pero por favor, léela.
Con cariño,
La Madrastra Malvada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario