Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

ESTIMADA CAPERUCITA. ME ESCRIBIÓ EL LOBO FEROZ...

Estimada Caperucita.
Me escribió el Lobo Feroz y me habló de ti. No le puedo decir que tú ya me habías relatado lo que realmente pasa. Tienes que contarle la verdad. El silencio o un cuento distinto tan solo alargan el final que quieres evitar. Mis pócimas funcionarían, pero ambas sabemos que no es lo mejor. Acepta ese café y cuéntale todo. 

Tu confidente, 

El Hada Madrina.


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