Estimada Caperucita.
Me escribió el Lobo Feroz y me habló de ti. No le puedo decir que tú ya me habías relatado lo que realmente pasa. Tienes que contarle la verdad. El silencio o un cuento distinto tan solo alargan el final que quieres evitar. Mis pócimas funcionarían, pero ambas sabemos que no es lo mejor. Acepta ese café y cuéntale todo.
Tu confidente,
El Hada Madrina.
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