Eres la bienvenida,
la piedra original de la alegría,
la danza ensimismada de la estatua que los pájaros oyen y dispersan.
Cuando en su muslo rojo los dientes se deslíen al primer mediodía de la tierra, nombrarte es el sabor de la granada.
Tu corazón inventa los mapas en colores,
en tus ojos se hamacan los globos del domingo,
y cuando estas en mí
la noche se abre el pecho,
sangre de estrellas baja hasta tu pelo,
tu nombre, tu violencia.
Esta infinita sed, beberte, desecarte,
cisterna de alegria, despilfarro del grito
que los labios ahogan en delirio.
Quién inventó el futuro,
su máquina de sal, su rosa hueca.
Esta piel de los parpados me separa del mundo pero tui estas en él, y mas adentro vives.
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